Los tres datos que necesitas
Antes de aplicar ninguna fórmula, reúne estas tres cifras:
- Capital (P): la cantidad que el banco te presta, sin contar intereses.
- Tasa de interés anual: el porcentaje anual del préstamo (por ejemplo, el 12%). Para la fórmula hay que convertirla a tasa mensual dividiéndola entre 12.
- Plazo (n): el número total de pagos mensuales: 12, 24, 36, 60…
En el sistema francés, que es el más habitual en préstamos personales e hipotecas, la cuota es siempre la misma. Lo que cambia mes a mes es su composición interna: al principio pagas sobre todo intereses y, hacia el final, casi todo es devolución del capital. Si quieres entender primero cómo nace el interés en sí, te ayudará nuestra guía sobre cómo calcular el interés simple.
La fórmula
donde P es el capital, i es la tasa de interés mensual (la anual dividida entre 12 y expresada en decimal) y n es el número de meses. Aunque parece complicada, con el ejemplo de abajo verás que son solo cuatro operaciones.
Ejemplo numérico completo
Supón que pides un préstamo de $100.000 al 12% anual, a devolver en 24 meses.
- Tasa mensual: 12% ÷ 12 = 1% mensual, es decir, i = 0,01.
- Potencia: (1 + 0,01)24 = 1,2697.
- Término inverso: 1 − (1 ÷ 1,2697) = 1 − 0,7876 = 0,2124.
- Cuota: (100.000 × 0,01) ÷ 0,2124 = 1.000 ÷ 0,2124 = $4.707,35 al mes.
Y las dos cifras que de verdad importan para tu bolsillo: en total pagarás 4.707,35 × 24 = $112.976,40, de los cuales $12.976,40 son intereses. Es decir, el préstamo te cuesta casi un 13% más que el capital recibido. Comparar ese coste total —y no solo la cuota— es la forma correcta de elegir entre dos ofertas: a veces una cuota más baja solo significa un plazo más largo y más intereses.
Paso a paso (resumen)
- Anota el capital, la tasa anual y el plazo en meses.
- Convierte la tasa anual en mensual: divídela entre 12 y pásala a decimal (12% → 0,01).
- Calcula (1 + i) elevado al número de meses.
- Aplica la fórmula: divide P × i entre 1 menos el inverso de esa potencia.
- Multiplica la cuota por el número de meses para conocer el coste total y los intereses.
Lo que la fórmula no incluye
La cuota matemática es solo el punto de partida. En la práctica, muchas entidades añaden comisiones de apertura, seguros de vida o de protección de pagos y otros gastos que elevan el coste real. Por eso, además de la tasa nominal (TIN), conviene mirar siempre la TAE (en España) o el CAT (en México), que resumen en un solo porcentaje el coste total anual del préstamo incluyendo esos extras. Dos préstamos con la misma cuota pueden tener costes totales muy distintos si uno carga comisiones y el otro no. Cuando el dinero trabaje a tu favor en lugar de en tu contra, el mecanismo contrario es el que explicamos en la guía sobre cómo calcular el interés compuesto.