La fórmula del coste por kilómetro
El coste de combustible es el más fácil de calcular y el que todo el mundo conoce, pero también el más engañoso si se usa solo: en un coche medio, el combustible representa apenas entre el 40% y el 50% de lo que cuesta realmente mover el vehículo. Cada kilómetro desgasta los neumáticos, acerca la siguiente revisión, consume aceite y filtros, y resta valor de reventa al coche. Por eso las empresas y la Agencia Tributaria trabajan con cifras de kilometraje —en torno a 0,26 €/km exentos en España— muy por encima del coste de la gasolina sola.
Para el coste real hay que separar dos tipos de gasto. Los variables crecen con cada kilómetro: combustible, neumáticos y parte del mantenimiento. Los fijos existen aunque el coche no se mueva: seguro, impuesto municipal, ITV y depreciación. Dividir ambos grupos entre los kilómetros anuales da el coste real por kilómetro, la cifra que sirve para repartir un viaje entre amigos de forma justa, para decidir si compensa ir en coche o en tren, o para fijar un precio de kilometraje si usas el coche para trabajar.
También hay que decidir qué horizonte usar para los gastos fijos: si recorres pocos kilómetros al año, los fijos pesan muchísimo por kilómetro y el coste real se dispara, mientras que con muchos kilómetros anuales el coste por km baja porque los fijos se reparten mejor. Por eso un coche que apenas se usa puede costar 0,40 €/km o más, aunque gaste poca gasolina, y un coche de reparto con 40.000 km al año puede bajar de 0,20 €/km. Antes de comparar dos coches por su coste por kilómetro, iguala siempre el kilometraje anual supuesto: comparar un coche con 8.000 km al año con otro de 25.000 km distorsiona la comparación a favor del segundo.
Ejemplo numérico completo: 0,104 €/km en combustible y 0,24 €/km real
- Coste de combustible: (6,5 L/100 km × 1,60 €/litro) ÷ 100 = 10,40 ÷ 100 = 0,104 €/km, unos 10,4 céntimos por kilómetro.
- Viaje de 400 km solo en combustible: 400 × 0,104 = 41,60 €.
- Coste real por km: combustible 0,104 + mantenimiento 0,023 + neumáticos 0,010 + seguro, ITV e impuestos 0,043 + depreciación 0,060 = 0,240 €/km.
- Viaje de 400 km a coste real: 400 × 0,240 = 96,00 €. Repartido entre 4 ocupantes, son 24 € por persona, frente a los 10,40 € que saldrían dividiendo solo la gasolina.
- Comprobación: el coste real (0,240) es más del doble que el de combustible (0,104), algo normal: si tu coste real sale menor que el de combustible, has olvidado algún gasto fijo.
Segundo ejemplo, con un coche eléctrico: un consumo de 15 kWh/100 km con electricidad a 0,20 €/kWh da (15 × 0,20) ÷ 100 = 0,03 €/km en energía, muy por debajo de los 0,104 €/km del coche de gasolina del ejemplo. Eso sí: el coste real del eléctrico también debe sumar neumáticos, seguro y depreciación, que en este caso suelen ser mayores por el precio del vehículo, así que la ventaja se reduce cuando se calcula el coste completo.
Paso a paso para calcular tu coste por kilómetro
- Mide tu consumo real con el método del depósito lleno: llena, pon el parcial a cero, vuelve a llenar y divide los litros entre los kilómetros, multiplicando por 100.
- Calcula el coste de combustible por km con la primera fórmula y el precio actual del litro en tu zona.
- Suma tus gastos anuales: mantenimiento y revisiones, neumáticos (precio del juego ÷ su vida útil en km), seguro, ITV, impuesto municipal y una estimación de depreciación anual.
- Divide el total anual entre los kilómetros que recorres al año para obtener tu coste real por km.
- Usa el coste de combustible para presupuestos rápidos y el coste real para repartir viajes, comparar con el tren o fijar un kilometraje laboral.
Para medir bien el consumo antes de calcular el coste, la guía de cómo calcular el consumo de gasolina por cada 100 km explica el método del depósito lleno paso a paso, y si quieres vigilar el gasto total del coche dentro de tu presupuesto, la guía de cómo calcular tu promedio de gastos mensuales te ayuda a ponerlo junto al resto de gastos del hogar.
Errores comunes en el coste por kilómetro
- Dividir solo la gasolina entre los ocupantes: el conductor acaba pagando todo el desgaste, los neumáticos y la depreciación.
- Usar el consumo oficial en vez del real: las cifras de laboratorio suelen ser optimistas; el consumo real en carretera es mayor.
- Olvidar la depreciación: es el gasto menos visible y uno de los mayores: un coche pierde valor con cada kilómetro, aunque no se rompa nada.
- Mezclar costes mensuales con anuales: todos los gastos deben estar en el mismo periodo antes de dividir entre los kilómetros de ese periodo.