Primer paso: decide tu capital objetivo con la regla del 4%
La regla del 4% es la referencia más usada para fijar un capital objetivo: si retiras un 4% de tu capital cada año, ese capital tiende a durar varias décadas, porque el resto sigue generando rentabilidad. En la práctica, eso significa que tu capital objetivo es tu gasto anual a cubrir multiplicado por 25. Si cuando te jubiles quieres contar con 400 € mensuales de ahorro privado —por ejemplo, porque necesitas 1.200 € al mes para vivir y estimas que tu pensión pública cubrirá unos 800 €—, tu gasto anual a cubrir es de 4.800 € y tu capital objetivo es de 4.800 × 25 = 120.000 €. Esta es la cifra que usaremos en el ejemplo: no es una promesa ni una garantía, sino un punto de partida razonable para planificar.
Para estimar ese gasto mensual, una referencia habitual es la tasa de sustitución: planificar entre un 70% y un 80% de tu último sueldo mensual, porque algunos gastos bajan al jubilarte —desplazamientos, ropa de trabajo— mientras que otros, como la salud, pueden subir. Si ganas 1.500 € al mes, eso significa planificar entre 1.050 € y 1.200 € mensuales en total, y restar de ahí la pensión pública que esperas para saber cuánto debe cubrir tu ahorro privado. Si no tienes una estimación fiable de tu pensión, calcula el escenario sin ella y considérala un margen extra cuando llegue, no la base del plan. Y ten en cuenta la inflación: 120.000 € dentro de 25 años comprarán menos que hoy, así que conviene revisar la meta cada pocos años y subir la aportación cuando suba tu sueldo.
Segundo paso: la fórmula del ahorro mensual
i = tipo anual ÷ 12 · n = años × 12
La fórmula despeja la aportación mensual a partir de la meta, el tipo de interés esperado y el número de meses que te quedan. El tipo i es el tipo anual dividido entre 12 y n es el número de meses hasta la jubilación. Usa un tipo prudente: un 5% anual es un escenario moderado para una cartera diversificada a largo plazo, pero la rentabilidad real variará cada año y puede haber años negativos. Un tipo demasiado optimista hace que la aportación salga bonita en el papel y corta en la realidad, así que es mejor calcular con un escenario conservador y considerar cualquier resultado mejor como margen, no como base.
Ejemplo completo: 120.000 € en 25 años al 5% anual
- Datos: meta 120.000 €, plazo 25 años = 300 meses, tipo anual 5%.
- Tipo mensual: i = 5 ÷ 100 ÷ 12 = 0,004167.
- Factor de crecimiento: (1 + 0,004167)^300 = 3,48129.
- Aportación mensual: 120.000 × 0,004167 ÷ (3,48129 − 1) = 201,51 € al mes.
- Total aportado: 201,51 × 300 = 60.452,41 €.
- Intereses generados: 120.000 − 60.452,41 = 59.547,59 €.
El desglose muestra el poder del tiempo: casi la mitad de la meta la ponen los intereses, no tus aportaciones. Y el coste de empezar tarde lo confirma: con la misma meta de 120.000 € y el mismo 5%, pero con solo 15 años por delante (180 meses), la aportación mensual sube a 448,95 € y el total aportado a 80.811,42 €, es decir, más del doble de esfuerzo mensual para llegar a la misma cifra. Por eso la edad a la que empiezas pesa más que la cantidad exacta: empezar a los 30 en lugar de a los 45 no es solo tener más meses para aportar, es dar a los primeros euros muchos más años para generar intereses sobre intereses. Como regla práctica, muchos expertos recomiendan ahorrar entre el 10% y el 15% de los ingresos brutos para la jubilación: con un sueldo de 1.500 €, eso son entre 150 € y 225 € al mes, justo el rango en el que cae nuestro ejemplo de 201,51 €.
Paso a paso para calcular tu ahorro para la jubilación
- Estima tu gasto mensual deseado en la jubilación, entre el 70% y el 80% de tu sueldo actual.
- Resta la pensión pública que esperas: la diferencia es lo que debe cubrir tu ahorro privado.
- Multiplica esa diferencia mensual por 12 y por 25: ese es tu capital objetivo (regla del 4%).
- Cuenta los meses que te quedan hasta la edad a la que quieres jubilarte.
- Aplica la fórmula del ahorro mensual con un tipo anual prudente, como el 5%.
- Compara el resultado con el 10%–15% de tus ingresos: si queda muy por encima, revisa la meta o el plazo.
- Revisa el plan cada dos o tres años y sube la aportación cuando suba tu sueldo.
Si quieres proyectar tu plan con tus propios datos, la calculadora de jubilación estima tu pensión y tu ahorro necesario en segundos. Para fijar la aportación cuando ya tienes una meta concreta, la guía de cómo calcular cuánto ahorrar al mes desarrolla el mismo método con otros ejemplos, y la de cómo calcular la pensión de jubilación te ayuda a estimar la parte pública del cálculo.
Errores comunes
- Usar un tipo demasiado optimista: una rentabilidad alta hace que la aportación salga baja en el papel y corta en la realidad.
- Olvidar restar la pensión pública: si la cuentas y también ahorras para cubrirla, estarás ahorrando de más; si no la cuentas y luego no llega, te faltará.
- Ignorar la inflación: la meta debe revisarse cada pocos años, porque el mismo dinero comprará menos en el futuro.
- Esperar a poder ahorrar mucho: una aportación pequeña empezada pronto supera a una grande empezada tarde, porque el tiempo es la palanca más potente.